¡Atención al cielo cabreirés, a punto de caer la lluvia de estrellas de las Líridas!

Lluvia de las Líridas

La lluvia de meteoros de las Líridas, los luminosos rastros que deja en el cielo el paso del cometa Thatcher, caen del 15 al 25 de abril, pero será la noche de este sábado, día 22, cuando alcancen su máximo.

Lo cierto es que es una buena ocasión: lo harán en Luna menguante del 17 % y con una previsión meteorológica muy buena en la mayor parte de la comarca, lo que facilitará la visión del espectáculo astronómico. Como esta situación no pasa todos los días, merecerá la pena esforzarse para escudriñar el firmamento. El número máximo de meteoros que suele dejar esta lluvia es de diez o veinte a la hora,

Para la observación, como siempre, debes alejarte de las luces de las ciudades y buscar un lugar oscuro, sin iluminación artificial, edificios o grandes árboles que impidan ver el horizonte, como es la comarca cabreiresa y que ya desde este periódico publicamos las ventajas del turismo estelar. Es recomendable mirar alrededor del radiante, el lugar desde el que parecen venir los meteoros, situado en la constelación de Lira, en el noreste, y buscar la estrella Vega, la segunda más brillante del hemisferio norte para situarse. No hacen falta telescopio ni prismáticos, aunque estos últimos pueden venir muy bien para seguir las estelas más persistentes.

Dicen que las Líridas tienen la historia más larga de cualquier lluvia de meteoros conocida. Crónicas chinas indican que «estrellas cayeron como la lluvia» en una noche de primavera en el 687 antes de Cristo.

Las Líridas proceden de la constelación de Lira y su número de meteoros por hora tiene una media de 18, aunque en ocasiones se alcanza el máximo de 200. Es por esta razón por la que los expertos califican esta lluvia de “impredecible”. Los meteoros de esta lluvia suelen ser brillantes y pasan a una velocidad moderada, entrando en la atmósfera de la Tierra a unos 49 kilómetros por segundo o, lo que es lo mismo, a 175.000 kilómetros por hora.

La lluvia se hace visible en una primera toma de contacto con la atmósfera a 100 kilómetros de altura y suele desaparecer cuando los meteoros alcanzan los 50 kilómetros de altura. Dependiendo del tamaño y masa, el meteoro podrá acercarse más o menos al suelo antes de desintegrase.

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