Concha Casado, homenajeada por su trayectoria en defensa de la cultura cabreiresa

La etnógrafa recibió este lunes, con el sonido de la gaita cabreiresa, el reconocimiento del museo del encaje de Villar del Monte

Iván y Conchab

Concha Casado junto con Iván Martínez.

La  etnógrafa Concha Casado recibió con emoción este lunes un nuevo homenaje de manos de Natividad Villoldo, del Museo del encaje de Villar del Monte, y de Iván Martínez, con motivo de sus 69 años de trayectoria en defensa de la cultura cabreiresa.

Concha Casado escuchó en la residencia de ancianos donde ahora reside unas cuantas canciones cabreiresas de manos de la gaita de Iván Martínez, hecho que agradeció enormemente ya que recordó sus vivencias cabreiresas y sobre todo las danzas de paloteo sobre las que publicó un libro. Asimismo, recomendó que “nadie se olvide de sus orígenes” ya que el pasado es siempre “algo digno de recordarse”, y aunque su memoria ya no es lo que era, reconoció que “éste era un homenaje de los más bonitos que había recibido, por lo especial y las conotaciones que conlleva”. El resto de ancianos y el personal de la residencia también participó en el homenaje y muchos entonaron la canción “Viva la Montaña”, considerada el himno de la montaña leonesa.

El arduo trabajo etnográfico y documental de Concha Casado ya fue reconocido de forma previa en octubre de 2012 con la entrega de la Medalla de Oro de la Provincia y con el título de hija de Cabrera en 1995. También en Villar del Monte le han dedicado una preciosa plaza. Pero este lunes volvió a ser, de nuevo, un día especial. “Todas las emociones que he sentido en mi vida parece que se concentran aquí con el sonido de la gaita y que estoy rodeada de gente que continúa mis trabajos, a los que agradezco que hayan hecho un esfuerzo para venir”, explicó.

Anguarina cabreiresa depositada en el Museo Etnografico de León

Anguarina cabreiresa depositada en el Museo Etnografico de León

 

Natividad Villoldo, directora del museo del encaje de Castilla y León, con sede en la localidad cabreiresa de Villar del Monte, aprovechó la ocasión para presentar la anguarina, una prenda recuperada de la historia cabreiresa que Concha Casado registró en su día en el libro “La indumentaria tradicional en la comarcas leonesas”. Esta prenda era el “sobretodo” que más se usaba en Cabrera, «la anguarina de pardo fue la prenda más usual. A veces se hacían de paño pardo zamorano: “una anguarina de pardo de Sanabria” (Sigüeya, 1814) o “una anguarina de pardo carballés” (Quintanilla de Yuso, 1796)».

La anguarina es una especie de capa con mangas que se anudaban y donde incluso se guardaba el almuerzo y las herramientas. Se usaba principalmente para protegerse del frío y de la lluvia, las mangas le permitían sacar los brazos en alguna ocasión para hacer algún trabajo, pero habitualmente, permanecían bajo la tela.

 

Trabajo inabarcable

Las danzas del paloteo

Libro sobre las danzas de paloteo cabreiresas

La primera obra de Concha Casado data de 1947 sobre su tesis doctoral, “El habla de la Cabrera Alta”. Los picos de mayor actividad son desde 1973 a 2001.

La obra de Concha Casado se centra fundamentalmente en tres décadas. Desde la década de los 70 al 2001. Toda la relación de estas publicaciones se puede encontrar en la Revista Tierras de León y en la página de Internet de la Fundación Saber.es  bajo el título “Concha Casado Lobato: Aproximación bibliográfica a una etnógrafa leonesa”. Siendo a partir de su jubilación cuando Concha Casado ha estado más activa en cuanto a la producción de artículos y estudios.

Las materias de mayor tratamiento de sus publicaciones tratan sobre etnografía e historia; entre otros temas destacan los de agricultura, aperos, alfarería, arquitectura, artesanía, cerámica, ceremonias, curtidos, dialecto, folklore, indumentaria, forja, joyas, religiosidad, ramos, ritos, y sobre los monasterio de Carrizo, de Otero y de Nogales.

En cuanto a las bibliotecas donde está presente su obra, en cuanto a monografías, la penetración de la obra de Concha Casado en las bibliotecas de la provincia de León es del 100% (al menos una obra) en más de 46 bibliotecas a lo largo y ancho de la Provincia. En España se refleja una presencia del 86 % en bibliotecas públicas y regionales o autonómicas de España, a excepción de Valencia y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y en más de 39 bibliotecas de Universidades de todas las Comunidades Autónomas.

Pero no para ahí, la inclusión universal de la bibliografía de Concha Casado está presente en bibliotecas tan importantes como la del Congreso de los Estados Unidos, una de las mayores y mejores bibliotecas del mundo así como en Argentina, mientras que en el continente europeo, además de en España, se localizan en Francia, Suecia, Suiza, o en la propia Biblioteca Vaticana, así como en lugares tan alejados como Australia.

Pío Cimadevilla destaca entre la bibliografía de Concha Casado, además de su tesis doctoral ya citada, como un referente lingüístico etnográfico de clara relación con la Escuela de Hamburgo de Fritz Krügger y su método de estudio “palabras y cosas”, donde la influencia de Dámaso Alonso y de Menéndez Pidal, así como de su compañero Julio Caro Baroja, marcaron y sobre todo desde la perspectiva de una mujer en la España de posguerra un hito absolutamente crucial.

Vida ligada al estudio de Cabrera

la cabrera alta

El estudio lingüístico “El Habla de la Cabrera Alta”

Concha Casado, de 95 años, nació en el seno de una familia leonesa procedente de Pobladura de Pelayo García y dedicada al comercio del textil. Se afincó en la capital leonesa y tiene relaciones familiares maternas con Zamora y Cabrera, tierra que desea volver a visitar. Es la pequeña de cinco hermanos y recibió las primeras letras en el colegio de las ‘Hermanas Carmelitas de la Caridad’, continuando su ciclo formativo en el entonces único Instituto de Segunda Enseñanza de León. Finalizó en 1937, fecha en la que realizó labores de Enfermera en León.

Concluida la Guerra Civil en 1939 se trasladó a Madrid a cursar Filosofía y Letras. Se alojó en la afamada Residencia de Estudiantes hasta su licenciatura, recibiendo clases de profesores de la talla de Rafael Lapesa en Lengua, Diego Angulo en Arte y, fundamentalmente, Dámaso Alonso, quien dirigió su doctorado y su tesis en 1947. Un trabajo de campo de seis meses en Cabrera Alta, ejecutando el método filológico etnográfico ‘Palabras y cosas’ de la Escuela de Hamburgo. A esto le siguió una serie de éxitos y trabajos que formaron parte de una intensa carrera ligada siempre a esta tierra cabreiresa.

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