Cuando Cabrera era una inmensa arboleda de pinares

Una reciente tesis doctoral revela que el actual paisaje forestal cabreirés poco tendría que ver con el que antaño tuvo

Ilustración del siglo XIX del pino silvestre (Pinus sylvestris)

Ilustración del siglo XIX del pino silvestre (Pinus sylvestris)

La tesis “Los pinares en la evolución de los paisajes forestales de las montañas leonesas a lo largo del Holoceno”, defendida por Javier Ezquerra en el departamento de Ecología de la Universidad de León, con el resultado de una calificación de sobresaliente cum laude, analiza la evolución de la masa forestal del pino silvestre en la provincia de León en el periodo de los últimos 10.000 años.

En Cabrera es bien conocida la repoblación de pino silvestre (Pinus sylvestris) que se llevó a cabo a mediados del siglo XX, modificando sustancialmente el paisaje típico de algunos lugares de la montaña cabreiresa. Si bien, no existen pinares de origen natural en esta comarca, motivo por el que se creyó que no eran autóctonos del lugar, las evidencias científicas mostradas en esta tesis revelan que el pino silvestre sí es un árbol endémico de esta zona, llegando incluso a predominar en forma de grandes masas de arbolado por toda la cordillera Cantábrica, Montes de León y Sierra de Cabrera.

Este hecho se ve avalado por la propia toponimia de la provincia de León, dando lugar a topónimos relacionados con este árbol que aparecen en lugares donde antaño debió haber antiguos pinares, pero donde actualmente no queda una presencia significativa de ellos o su existencia es directamente nula. Las mismas crónicas del siglo XIX ya informaban sobre la inminente desaparición de este tipo de arbolado, como la que hacía el geógrafo y político Pascual Madoz en 1850, «el pino apenas es ya conocido en esta provincia, donde preponderó en otro tiempo a todas las demás clases de arbolado……el arbolado de los montes va desapareciendo enteramente a impulsos del hacha destructora, del dañino diente de la cabra y de la voracidad de los incendios que los pastores atizan para acabar con los arbustos».

El actual paisaje cabreirés, caracterizado por una evidente ausencia de bosques tupidos, es el resultado de la acción llevada a cabo por el hombre durante miles de años, explotando los recursos de la naturaleza, cuyo resultado se tradujo en la transformación del paisaje. Lo que antes eran bosques se convirtió en matorrales y pastizales. A esta conclusión llega el estudio de Javier Ezquerra tras demostrar que el pinar de pino silvestre fue un tipo de bosque natural de estas montañas, sólamente suprimido por la acción del hombre.

De los estudios y análisis realizados, se deduce que tras el repliegue que sufrieron hace apróximadamente 10.000 años los glaciares que había en nuestra provincia, estos lugares comenzaron a poblarse de pinares que ocuparon grandes extensiones de terreno. Posteriormente el pinar fue siendo sustituido por robledales en las zonas más cálidas, mientras que en las más altas y frías se mantuvo predominante el pino silvestre, compartiendo a su vez hábitat ámbos arbolados en las zonas intermedias.

Fue la influencia del hombre la que provocó que durante 2.000 años, desde prácticamente el inicio de la romanización hasta la Edad Media, se produjera una progresiva deforestación mediante quemas de monte realizadas para el aprovechamiento de las tierras, como prados de pasto para la ganadería o para el cultivo de cereales, así como para la propia explotación de los recursos madereros, terminando de esta manera por transformar los pinares de las zonas altas, y los robledales y otros árboles de hoja caduca situados en cotas de altitud más bajas, en terrenos poblados de urces y pastizales.

Para llegar a esta conclusión también fueron determinantes las pruebas realizadas con Carbono 14 sobre muestras de troncos, raíces y piñas de pino encontradas en los sedimentos de lagos y turberas, que mostraron un rango temporal comprendido entre hace 10.000 y 1.000 años, o lo que es lo mismo, desde la última desglaciación hasta el Medievo.

PINARES

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