Descubren una calzada romana y un campamento romano permanente en Cabrera

El investigador cabreirés Sergio Carracedo localiza diferentes restos que atestiguan la gran importancia que tuvo la comarca cabreiresa para el Imperio Romano

Calzada romana de Quintanilla de Yuso. Foto: S. Carracedo

Calzada romana de Quintanilla de Yuso. Foto: S. Carracedo

El inventario arqueológico cabreirés sigue creciendo y los nuevos estudios arrojan más luz sobre la época romana, un fase de la historia que en Cabrera sigue teniendo luces y sombras. Los expertos coinciden en asegurar que la cuenca del río Eria fue la mina de oro más grande del imperio romano y sin embargo sólo se conocen varios y pequeños castros romanos (Corporales, Truchas o La Cuesta) levantados para controlar la minería aurífera. No se ha documentado ningún campamento permanente en toda Cabrera que alojase a las tropas de Roma y a los mineros empleados en las explotaciones de la zona. Hasta la fecha, también se ha hablado mucho de la calzada romana que vertebraba Cabrera Alta sin aportar hallazgo alguno de la misma.

Sin embargo, el nuevo libro, publicado por el investigador cabreirés Sergio Carracedo, viene a arrojar luz sobre ambas cuestiones ya que documenta un tramo de 300 metros de una calzada romana en el término de Quintanilla de Yuso y también un campamento romano estable en esta misma localidad. Ambos hallazgos se suman a un sinfín de restos romanos, presentes en ambas cabreras, que dan como resultado «una zona a proteger, estudiar y a dar a conocer como recurso turístico de gran interés», indica el autor.

La obra, que lleva por título ‘Quintanilla de Yuso de la prehistoria a la actualidad’, fue presentada en marzo y está a la venta en internet, aunque en próximas fechas llegará a algunas librerías de la provincia de León y a varios puntos de venta en Cabrera y Valdería. En dicho libro se recoge la historia de la comarca a través de hallazgos de diferentes épocas, como un lugar sacralizado en Cabrera que cuenta con un dolmen natural, un ídolo megalítico y varios petroglifos.

Portada del libro Quintanilla de Yuso, de la prehistoria a la actualidad.

Portada del libro Quintanilla de Yuso, de la prehistoria a la actualidad.

Una de las fases de la historia que más restos ha dejado en la zona ha sido la época de la dominación romana, ha indicado el autor. Así, su obra reporta los yacimientos auríferos romanos que han estudiado los arqueólogos, a los que añade algún canal desconocido hasta ahora, varios estanques o la mencionada calzada romana. Esta vía «es de una anchura inusual para tratarse de una via vicinales», que era como denominaban los romanos a las vías secundarias. «Los siete metros de ancho sólo se explican por la importancia que pudo tener en la época esta calzada, la misma anchura que las grandes autopistas romanas, como la Burdeos-Astorga», explica Carracedo, y que servía para el «tránsito de carros en ambos sentidos sin necesidad de detenerse», aclara. «Hasta ahora, -detalla- algunos autores habían ubicado la calzada en un trazado parecido al que hace la actual carretera entre Castrocontrigo y Corporales, aunque el tramo de calzada descubierto se aleja de este trazado, ya que es perpendicular a la carretera, por lo que posiblemente estamos ante la salida real del oro cabreirés hacia Roma».

Un campamento romano estable en Cabrera

Por otra parte, Carracedo indica que «la mina más grande del imperio romano debió contar con gran cantidad de mano de obra y con un contingente de tropas considerable para controlar toda la riqueza que se extrajo del suelo de Cabrera. Toda esa población debió vivir en algún punto cercano a las explotaciones y es de sobra conocido que los romanos no solían habitar en cualquier lugar ni de cualquier forma, por lo que tuvo que haber campamentos estables en Cabrera, más allá del único documentado hasta ahora, el de Valdemeda (Manzaneda), que los arqueólogos calificaron el pasado siglo como un recinto de conquista», argumenta el autor. Además, la zona de Quintanilla de Yuso fue «la segunda en importancia de toda la cuenca alta del Eria» en lo referente a la minería romana, tras Corporales.

Con estas premisas y algunas evidencias Sergio Carracedo ha localizado en Quintanilla de Yuso un «campamento romano permanente similar en su forma al de León y Castrocalbón, pero de distinto tamaño y con algunas irregularidades para adaptarse al terreno donde se encuentra». A pesar de ello, detalla «características comunes a todos los campamentos romanos, como las esquinas redondeadas, más fáciles de defender o el suministro de agua asegurado durante todo el año gracias a un canal de factura romana».

Muralla del campamento romano de Quintanilla de Yuso, semioculta entre la hiedra. Foto: S. Carracedo

Muralla del campamento romano de Quintanilla de Yuso, semioculta entre la hiedra. Foto: S. Carracedo

«Todavía son visibles y practicables varias puertas y hasta una de las calles que vertebró el campamento y que pudo ser la semilla del pueblo que se ha perpetuado en el tiempo desde la época romana hasta nuestros días», aclara este estudioso de la historia de la comarca. El recinto campamental cuenta con «muros de piedra de hasta tres metros de altura y un foso, por lo que es probable que se levantara en tiempo de guerra, con el enemigo cerca. Más tarde, en periodo de paz, es posible que albergase a los administradores romanos de minas», apunta el autor.

El campamento tiene unas dimensiones de 250 metros de longitud y de entre 130 y 190 metros de anchura, lo que arroja una superficie total de 3,5 hectáreas, detalla Carracedo. A modo de comparación, el autor indica que el campamento de León, todavía visible en el urbanismo de la capital leonesa, es el doble de grande, de unos 570 metros de longitud por 350, lo que da a entender la relativa importancia que pudo tener el campamento descubierto en Cabrera.

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