El turismo de observación de lobos como factor de desarrollo

Un reciente estudio determina que el ecoturismo del lobo supone un revulsivo económico para las comarcas rurales y puede así mismo ayudar a la conservación de esta especie

Lobo ibérico. Foto: Tudela de Duero (CC-BY-SA-4.0)

El lobo es un animal extinguido en prácticamente toda la totalidad de Europa menos en un pequeño rincón de la cordillera cantábrica y la Sierra de La Culebra, donde aún pervive. Es precisamente en esta zona de Zamora donde la empresa de ecoturismo Llobu, especializada en la observación de este cánido, ha analizado el impacto que supone esta actividad tanto para el lobo como para el entorno poblacional donde se realiza, elaborando una comparativa a base de encuestas entre una localidad donde sí se desarrolla el avistamiento turístico de lobos -como Villadeciervos, con 464 habitantes- contra otra donde no se realiza -Tábara, con 832-.

El resultado del estudio, que fue presentado en el IV Congreso Ibérico del Lobo celebrado recientemente en la localidad portuguesa de Castelo Branco, sugiere que este tipo de turismo puede favorecer a la recuperación y conservación del lobo ya que el impacto económico que deja en las comarcas rurales, ayuda a cambiar la percepción de animal dañino que históricamente se tiene sobre este animal.

Se estima que los ingresos que este sector turístico, de observación de lobos, deja en la Sierra de La Culebra por pernoctación y hostelería rondan los 450.000 euros anuales. En este sentido, Javier Talegón de la empresa de ecoturismo Llobu, afirma que «nuestros clientes generaron unos 57.000 euros en la zona, una cifra a tener en cuenta cuando sabemos que en toda la Sierra de La Culebra la caza genera unos 50.000», unos resultados que reflejan que «cada vez está más claro que es preferible conservar el animal en lugar de acabar con él y no sólo por razones medioambientales».

En cualquier caso, Talegón advierte que el turismo de observación de lobos debe realizarse con responsabilidad. Aunque la actividad genere beneficios para la comarca «no puede servir de justificación para practicar los avistamientos de cualquier forma» ya que hacerlo «de forma no profesionalizada genera distintos problemas». Estos animales disponen de una capacidad sensorial muy aguda, y unas malas prácticas o comportamientos poco éticos por parte de los turistas podría repercutir negativamente produciendo malestar entre las crías recién paridas, y haciendo huir a la manada hacia lugares con un hábitat de peor calidad para el lobo; o acostumbrando a los animales a la presencia de personas, lo que también supondría un grave perjuicio para este animal.

Es por este motivo, por el que el responsable de esta actividad recomienda mantenerse a una mínima distancia de 2,5 kilómetros para observar a los lobos, sobre todo entre mayo y noviembre, manteniendo en cualquier caso prohibido el paso a las zonas de reproducción.

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