Expertos piden la colaboración ciudadana para detectar el fenómeno de la “lluvia roja” en Cabrera

La curiosidad de un vecino de la localidad zamorana de Ayoó de Vidriales por un extraño fenómeno natural que colorea de pigmento rojo las aguas pluviales, lleva a que este “milagro” sea investigado por la Universidad de Salamanca, adquiriendo una notable repercusión internacional en el ámbito científico

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Alga Haematococus Pluvialis / Foto: Frank Fox

 

Joaquín Pérez-Turrado, un albañil vecino de Ayoó de Vidriales, poco podía imaginar que su interés por conocer el por qué de un raro fenómeno de la naturaleza, del que apenas se conocen casos en la península ibérica, llegaría a dar la vuelta al mundo hasta tal punto de llamar la atención de la prestigiosa revista National Geographic y de otras publicaciones científicas.

Todo comenzó durante las lluvias caídas en el otoño de 2014 y el invierno y la primavera de 2015, cuando Pérez-Turrado contempló de forma casual, cómo unas aguas de lluvia recogidas en un barreño se convertían casi por arte de magia en un líquido de intenso color rojizo, fenómeno al que algunos medios de comunicación se aventuraron en bautizar como “lluvia roja”, o con un más llamativo “lluvia de sangre”. Pérez-Turrado comprobó que aquel agua de lluvia adquiría esas intensas tonalidades rojizas únicamente cuando el líquido había estado bajo la influencia de los rayos solares, mientras que el agua que había quedado retenida en un canalón sombrío donde apenas llegaba el sol, permanecía inalterable y totalmente cristalina.

Aquella curiosidad por conocer el origen de ese extraño comportamiento del elemento líquido le llevó a ponerse en contacto con investigadores de la Universidad de Salamanca. De la mano del geólogo Javier Fernández Lozano analizaron el agua, llegando a la conclusión de que el pigmento de color rojo era una micro alga, llamada Haematococus Pluvialis, de la cual no se conocía su presencia en la provincia de Zamora pese a estar emparentada con otras microalgas similares que sí se habían identificado en el entorno del Lago de Sanabria. De hecho, la presencia de Haematococus Pluvialis en tierras zamoranas, supone el primer registro de esta especie en la parte más occidental de la península ibérica.

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Viento en periodo de lluvias / Foto: Fernández Lozano

Este estudio realizado por la Universidad de Salamanca ha revelado que el Haematococus Pluvialis sólo aparece en las muestras obtenidas del agua de lluvia, y parece ser que su dispersión por el noroeste peninsular fue gracias a vientos procedentes del noroeste y suroeste, lo que hace pensar en su procedencia atlántica. La Haematococus Pluvialis es una alga verde unicelular que vive en agua dulce. Es una alga muy sensible a las variaciones de intensidad, cantidad y calidad lumínica, condiciones de estrés que la hacen capaz de sintetizar astaxantina, un pigmento rojo con extraordinarias propiedades antioxidantes, cualidad que le confiere un importante interés biotecnológico y un alto valor económico en el mercado farmacéutico.

En un primer momento, cuando en los pueblos de la zona se hizo conocida esta curiosa metamorfosis del agua transparente y cristalina en agua rojiza, hubo una cierta preocupación y desconfianza por parte de los agricultores de la zona al pensar que era debido a emisiones de contaminantes químicos que se habrían vertido a la atmósfera, sin embargo queda descartado tal extremo ante las evidencias científicas de esta investigación, que demuestran todo lo contrario, que es una alga muy beneficiosa y con notables propiedades antioxidantes.

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Agua recogida de la lluvia / Foto: Pérez-Turrado

Tras este estudio preliminar, en la actualidad se trabaja con la intención de poder conocer la distribución de esta alga, tanto en Zamora como en las provincias o regiones cercanas, para poder confeccionar un detallado mapa y analizar su expansión. Para ello se pide la colaboración ciudadana, ya que de otro modo resultaría muy lento y muy costoso llevar a cabo el estudio. Si quieres colaborar y formar parte de esta investigación basta con recoger agua de lluvia en un balde, preferentemente de color blanco, dejarlo en un lugar soleado y esperar varios días hasta comprobar si el líquido comienza a tornarse de color rojizo o no. Los resultados de ese pequeño experimento se pueden enviar al correo electrónico eltijoaquin@hotmail.com o en Facebook a través del usuario Haematococus Pluvialis, indicando el lugar donde se recogió el agua de lluvia, la fecha en la que se realizó el experimento, y enviando una fotografía del fenómeno si efectivamente se hizo realidad el “milagro” de la lluvia roja.

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