Filman por primera vez una manada de lobos ibéricos de cacería

El espectacular documental ‘Cantábrico’, que se estrena el 31 de marzo en cines de España, recoge la fauna de los territorios montañosos de Castilla y León, Asturias y Cantabria

Tráiler del documental 'Cantábrico'.

El documental ‘Cantábrico’, muestra una manada de lobos dando caza a un ciervo, en Asturias.

No es fácil avistar al esquivo lobo, ni siquiera en los lugares en los que habita, como es el caso de Cabrera. Menos aún, verlo en acción, en plena cacería para satisfacer sus necesidades alimenticias. Sin embargo, un equipo de rodaje ha logrado filmar, por primera vez, una manada de lobos ibéricos salvajes de cacería. La escena, que forma parte del documental Cantábrico, muestra a seis lobos a plena luz del día en una persecución tras un gran ciervo, sobre una capa de nieve dura. Tras más dos minutos de persecución, el líder del grupo muerde la yugular de su presa, mientras el resto de miembros comienza a comérsela viva.

La escena bien podría corresponder a Cabrera, pero lo cierto es que está grabada en Asturias. “Es la primera vez que se filma una caza real de lobos ibéricos”, afirma el naturalista Joaquín Gutiérrez Acha, director del documental, que se estrenará el 31 de marzo en salas de cine de toda España. Su equipo ha pasado dos años escondido en los rincones más ocultos de la cordillera Cantábrica. “La escena del ciervo es un regalo que nos ha dado la naturaleza, es casi imposible grabar algo así”, explica.

Gutiérrez Acha no ha querido desvelar el lugar exacto en el que inmortalizó a la manada. “Si lo decimos, al día siguiente hay una escopeta”, lamenta, en referencia a los lobos tiroteados ilegalmente que han aparecido en las últimas semanas exhibidos de manera macabra, colgados en una cuneta o arrojados en aparcamientos de Asturias. El director desconoce si esos ejemplares exterminados aparecen en su película. En la cordillera Cantábrica hay más de 70 manadas.

Biólogos y directores de documentales han confirmado que “es la primera vez” que se graba una escena así y recuerdan que el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente filmó escenas de caza en la década de 1970, pero con animales en cautividad.

 

El documental —grabado en Castilla y León, Cantabria y Asturias— muestra especies emblemáticas presentes en Cabrera como nunca antes se han visto. El equipo de rodaje captó momentos únicos, como la cópula sexual de dos osos pardos, el parto de un víbora de Seoane, plantas carnívoras devorando avispas, mirlos acuáticos atravesando cataratas y la guerra química de las hormigas contra el pájaro carpintero más grande de Europa.

En una de las escenas más asombrosas de la película, el equipo filma un rebaño de rebecos a la carrera por las cumbres nevadas, desde un helicóptero dotado de un estabilizador. El director alerta de que algunas de las imágenes mostradas en el documental pueden ser “irrepetibles” en los bosques cántabros, como la presencia de cinco urogallos cantábricos en un mismo plano. En la cordillera apenas sobreviven 200 o 300 machos, amenazados por la degradación de su hábitat. “En la conservación de la naturaleza, hay una regla de oro: lo que no se conoce, no se cuida. Cantábrico es una llamada de atención. Esto existe. Si no se hace algo, las demás especies seguirán el mismo camino que el urogallo”.

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