Ganado suelto por las calles, el olvido de las buenas normas

Veceira de vacas paridas

Veceira de vacas paridas

Crecen de forma escandalosa los daños causados al patrimonio y a la propiedad privada en el manejo del pastoreo de ganado vacuno, cuyos responsables permanecen impunes, en muchos casos, a pesar de las denuncias

Los daños de los ganados son ya una pesadilla para vecinos y agricultores que ven cómo pierden patrimonio por la actuación delictiva en la que ha desembocado, en algunos casos, el pastoreo. Vacas al margen de la ley, que atacan de forma transversal todas las leyes que sustentan los principios que reconoce la constitución, entre ellos el derecho a la propiedad privada. La transgresión empieza por el derecho que reconoce la propiedad privada, invadida de forma continua por el manejo de pastores que se escudan en los procesos lentos de la justicia para campar a sus anchas por las calles de nuestras localidades donde originan daños cuantiosos a los propietarios que en la mayoría de los casos renuncian a la denuncia por el bien de los vecinos.

Varios vecinos han acudido a este diario a denunciar esta situación que en muchos casos la producen las vacas “del propio presidente del pueblo que es el ganadero y hace lo que le da la gana” manifestaba uno de ellos. Otro vecino afirma “que tengan las vacas sueltas por el monte me parece bien, pero en los pueblos deben ir siempre acompañadas, o que les pongan pastor eléctrico para que no entren al pueblo y a los huertos”.

En pueblos de nuestra comarca han tenido problemas en este sentido. En Trabazos, por ejemplo, dos toros han merodeado las calles del pueblo durante semanas. Parece ser que proceden de una explotación ganadera de Castrohinojo y que han frecuentado el pueblo desde el mes de septiembre, atraídos por las abundantes manzanas caídas de los árboles y que han causado cierto pánico entre la población local que ha llegado incluso a presentar varias denuncias. Según explican los vecinos, “los propietarios vinieron a buscarlos y se los llevaron, pero a los pocos días volvieron a estar por aquí”. Aunque “desde hace diez o quince días no han vuelto”, señalan algunos de los lugareños afectados.

Normativa que evite los daños

En La Cuesta, la asociación cultural Trimuella manifestó ya a este periódico que el ganado de la localidad ha roto los carteles de las máquinas que están situadas en las calles, y que no los van a reponer hasta que el ayuntamiento tome cartas en el asunto y al menos saque una normativa suficiente para evitar daños tanto a la propiedad pública como a la privada.

En Quintanilla de Yuso las denuncias ante la Guardia Civil de Truchas son una constante desde hace años. Las vacas y en ocasiones toros procedendes del ganadero que arrienda parte del terreno de este pueblo “se salen del precario cercado e invaden la carretera y se alimentan en las huertas de los vecinos de la localidad”, denuncian estos.

Y es que hace tiempo, el ganado se ha regido por unas normas, muchas de ellas concejiles, que regulaban no solo el tránsito por las calles de las localidades cabreiresas, sino las multas y la disposición de la “veceira”. Esta institución, prácticamente extinta, consistía en un sistema de organización colectiva del cuidado de las manadas de distintas clases de ganado mayor y menor (vacuno, lanar, cabrío,…) que pastaban en terrenos y pastizales comunales a cargo de los vecinos de cada lugar, que establecían para ello un estricto turno rotatorio, denominado en leonés velía. En este caso, las ordenanzas concejiles, o la tradición oral en tiempos más recientes, establecían con precisión las zonas de pasto de cada manada, los deberes de los vecinos en orden a constituir los rebaños comunitarios fijando el número de cabezas con las que podían concurrir o las eventuales responsabilidades de los pastores de la “veceira” por la pérdida de reses.

Vacas por las carreteras de Cabrera

Vacas sueltas por las carreteras de Cabrera

Así, por ejemplo, las ordenanzas de Encinedo de 1886, refiriéndose en el capítulo 14 a La Veceira de la Sierra dice: “En los primeros días de junio de cada año es costumbre de pujar la veceira o cabaña si hay quien la guarde y sino sacarla de velía entre los vecinos, esto se entiende con los arreses bravos que son de un año cumplido el día de San Pedro, hasta tres años, y los rreses que llaman mansos son de allí arriba y se sacaran en dicho día de San Pedro. De éstos se esceutúa (sic) los que en dicho día no hayan cumplido un año de paridos y estarán en dicha Sierra hasta el día siete de Setiembre, a no ser que el Concejo acuerde de traerlos antes”.

En todo la provincia se disponía de esta institución y a veces surgían problemas como es el caso del pueblo de Cuadros, en las inmediaciones de León en el que hay testimonio de una acusación que pesa sobre un cargo concejil en 1775, supuestamente por dejación interesada, que demuestra que la jurisdicción Estatal protegía los intereses generales contra las oligarquías locales:

“…ha permitido que el plantío se halle abierto y destrozadas sus plantas,..se han atalado con ganados forasteros por falta de custodia…no ha celado salgan las veceras de dicho lugar…ni haber mandado hacer las matrices para evitar que se enaguen”

El acusado se defendió diciendo que por ser labrador poco versado no entendía las normas de su Majestad (realmente lo que había incumplido eran las ordenanzas de su pueblo que debía conocer por la costumbre). Le costó prisión preventiva y embargo de bienes.

Hoy, ninguna de estas leyes se respetan, pasamos de unas ordenanzas que establecían incluso en algunos casos las horas de entrada a los pueblos, a que en muchos casos el ganado campa a sus anchas sin dueño, todos recordamos el caso de la cacería que se libró contra el ganado sin dueño los primeros meses del año 2003 en Llamas de Cabrera, y que fue un escándalo nacional.

“Existen soluciones”, dice un afectado por los destrozos. “La primera debe nacer del propio ganadero que debe establecer pastores eléctricos para impedir la entrada a las calles de las localidades cabreiresas”. Y en segundo lugar, indica “pueden establecerse ordenanzas municipales que regulen el paso del ganado por los pueblos” como ya las hay en muchos otros pueblos de la provincia, ya que las “ordenanzas concejiles se incumplen continuamente”.

Desde este periódico queremos realizar una encuesta para conocer si la gente realmente estaría a favor de este tipo de ordenanzas y una vez tengamos los resultados, hacérselos llegar a los municipios cabreireses, por lo que a continuación os dejamos dicha encuesta.

¿Crees que es necesario una nueva regulación del paso del ganado por las calles de los pueblos cabreireses?

  • Sí, es necesario regular el paso u obligar al ganadero a que ponga el pastor eléctrico (79%, 19 Votes)
  • No, está todo bien como está, el ganado puede campar a sus anchas libremente (21%, 5 Votes)
  • No, con que el ganadero ponga un pastor eléctrico es suficiente (0%, 0 Votes)

Total Votos: 24

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