La casa de Baltasara de Cunas y el peligroso documento

En el día internacional de la mujer, relatamos parte de la historia de vida de una cabreiresa, que no fue ni la más fácil ni seguro la más difícil, sino una más, y la del comprometedor papel que atesoró en su vivienda 

La desaparecida casa de Baltasara, en Cunas, hace nueve años. Foto: S. Fernández

La desaparecida casa de Baltasara, en Cunas, hace nueve años. Foto: S. Fernández

El pasado mes de noviembre una bonita casa de típica construcción cabreiresa desapareció del núcleo urbano de Cunas. Esa vieja casona perteneció a Baltasara Lorenzo oriunda del mismo pueblo y cuyos hermanos tomaron el camino del puerto de Vigo para emigrar todos a Argentina, a comienzos del siglo XX, donde aún viven muchos de sus descendientes. La única de los hermanos que quedó en el pueblo fue Baltasara que no tuvo una vida fácil, al igual que otras muchas cabreiresas de su tiempo.

Baltasara Lorenzo nació en 1880 en Cunas y a la edad de 23 años se casó con Ceferino, un fino carpintero de Baíllo. Fruto del matrimonio nacieron tres hijos varones. Sin embargo, tres años después del nacimiento del tercer vástago, la felicidad de la familia quedaría truncada por un trágico accidente laboral que acabó con la vida del progenitor, por lo que la viuda quedó sola y al cargo de los tres hijos de corta edad.

La suerte, el amor o el destino quiso que Baltasara encontrara cierto tiempo después un nuevo compañero para su vida, Dionisio, también viudo, también de Cunas y también con hijos, con el que se casó en segundas nupcias para formar una familia grande y unida. Más tarde llegaría el ir y venir de sus hijos a un sitio y a otro a ganarse la vida, como en tantas familias de la comarca. También la Guerra Civil se cruzó en la vida de dos de sus hijos, aunque todos lograron sobrevivir a la peligrosa contienda militar y a la dura posguerra en Cabrera.

El viejo periódico

Baltasara vivió con su marido en Cunas su larga vida, nada menos que 92 años, en la vivienda recientemente derruida. Una casona que en los últimos ya no contenía nada de valor, salvo su bella arquitectura cabreiresa y un viejo recorte de periódico. Roído por el tiempo y los ratones ese trozo de papel bien le pudo costar la vida a alguno de los miembros de la familia, o a todos, en los convulsos años de la guerrilla en la comarca. Una acusación, no necesariamente verdadera, junto al viejo periódico, incluso sin él, hubiera sido suficiente para ‘eliminarlos’, como sucedió en otros casos de pueblos cercanos. Más aún en Cunas, pueblo que fue refugio durante años de los guerrilleros antifranquistas, también conocidos como maquis, y donde precisamente murió uno de ellos. 

Desconozco por completo la orientación política de Baltasara, posiblemente ninguna clara o definida, sin embargo en su casa, un periódico perduró 84 años hasta llegar a mis manos, nada mal para tratarse de un endeble trozo de papel. Se trata de un recorte del periódico Avance, que en su mancheta reza ‘Semanario de izquierdas’, fechado en La Bañeza el 1 de octubre de 1932 y que costó en su día 10 céntimos de peseta. Este semanario era posiblemente hermano del periódico Avance, de orientación socialista, editado en Oviedo, entre 1931 y 1937, en años de la Segunda República Española, bajo el auspicio del Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias (SOMA), integrado en la central sindical socialista UGT.

Semanario Avance, localizado en Cunas. Foto: S. Fernández

Semanario Avance, localizado en Cunas. Foto: S. Fernández

En palabras de José Calvo Sotelo, Avance fue «el verdadero gestor moral de la Revolución de Asturias», mientras algunos informes gubernamentales y militares de la época indicaron que podía «considerarse como el código fundamental de la revolución» o que «en Avance residía el alma revolucionaria y por él se inyectaba el espíritu revolucionario».

Pero, ¿qué razones tenía Baltasara o su familia para conservar este documento en los peligrosos años de la postguerra? La respuesta no es otra que Cabrera, la comarca a la que pertenecían. La causa de conservar el viejo recorte posiblemente no sea otra que el contenido de un artículo de opinión. En la portada del número 32 bajo el título ‘Intervención’, un tal Guillermo responde a otro artículo publicado en el periódico bañezano ‘La Opinión’, ambas acerca de Cabrera, sus comunicaciones, su supuesto atraso y de un artículo publicado en la revista ‘Estampa’ de ámbito nacional.

El firmante del artículo de opinión, el mencionado Guillermo, asegura que acompañó al redactor de la revista Estampa por Cabrera y trata el artículo del otro periódico de «burla desenfada», en la que «se mofan», aunque se lo permite si ello sirve «para mejorar …(ilegible)… de esos cabreireses».

A renglón seguido ensalza los reportajes de ‘Estampa’ y desacredita los conocimientos de Cabrera del director del semanario local bañezano La Opinión. «Ya se ve que ni usted, ni su amigo César Escudero, conocen Cabrera. De lo contrario, otro concepto les merecerían los reportajes de ‘Estampa’. Ni conocen Cabrera, ni han leído siquiera ‘Entre Brumas’, el mejor libro, tal vez el único, como magnífica descripción de Cabrera Baja, sus usos y costumbres», agrega.

Y le recomienda al director del semanario rival «llevar skis y se practique antes con ellos», dado que baraja una excursión a Cabrera cuando «Peña Trevinca esté cubierta de nieve y se cubran desde los picos del Teleno hasta los llanos… y los valles de Sigüeya no tengan flores». «Para entonces llegará usted a Truchas; pero mucho me temo que no pase de Iruela y por lo tanto no vea el modo posible de llegar a Castro Hinojos (sic), Trabazos, Forna, Encinedo, ni muchos menos a Marrubio, Saceda, Odollo, Llamas…»

No termina su carta de respuesta, o al menos la parte legible, sin tachar de «erudición sanchopancesca» de «hablar de la mar sin haberla visto» al referirse al «olor que despiden en una sartén las sabrosas truchas del Eria y el Cabrera».

Al margen de la historia del recorte del periódico, EL CABREIRÉS quiere homenajear también en este día a todas las esforzadas mujeres cabreiresas. Por ellas.

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