La gaita en Cabrera tiene «un tirón tremendo, pero hay un gran desconocimiento de lo nuestro»

Diego Bello Fernández, autor del trabajo ‘Aproximación a la gaita y su uso en el Bierzo y Cabrera’, galardonado con el primer Premio Antonio Estévez de investigación por el Instituto de Estudios Bercianos, desgrana para elcabreirés.com algunos detalles del pasado de este instrumento y analiza su presente 

Diego Bello Fernández, cuando terminó sus estudios en el conservatorio.

Diego Bello Fernández, cuando terminó sus estudios en el conservatorio.

Es sólo una ‘Aproximación a la gaita y su uso en el Bierzo y Cabrera’, pero ya deja un buen número de reflexiones acerca del pasado y de la salud actual de este instrumento en la comarca. El estudio elaborado por Diego Bello Fernández recoge un amplio inventario de músicos de Cabrera y el Bierzo, y la transcripción de un gran número de partituras extraídas de la memoria oral. El trabajo ha sido premiado este verano con el máximo galardón, dotado con 2.000 euros, en la segunda edición del Premio Antonio Estévez de investigación, convocado por el Instituto de Estudios Bercianos (IEB).

La investigación de Bello se basa en entrevistas realizadas hace unos años a familiares o gaiteros locales tanto del Bierzo como de Cabrera, como Moisés Liébana, Domingo Losada, ambos de Corporales, o como Eliseo Presa, de Quintanilla de Yuso. Tras el análisis de los datos recopilados, el repertorio transcrito y otros elementos del estudio, la conclusión es que entre ambas comarcas «hay cosas comunes y cosas distintas, pero no son grandes diferencias porque había una buena comunicación», asegura Diego Bello. «Hay ciertos aspectos distintos, en cuanto al repertorio o a las agrupaciones que fueron más tardías en Cabrera, o la introducción del acompañamiento de la percusión a la gaita, pero también hay aspectos comunes», remarca.

Este profesor de gaita y percusión de varios grupos y bandas de Ponferrada, León, Carracedelo, Toral de los Vados y Bembibre, explica que en Cabrera «la implantación del acompañamiento del tambor a la gaita mue más tardía y se realizaba con los tambores de la flauta, con una o con dos baquetas», una característica que «no lo hemos visto por el Bierzo». Otra diferencia es la evolución de las agrupaciones, que «en el Bierzo fue más temprana. «El primer bombo llegó a Cabrera en los 60, cuando en el Bierzo ya había agrupaciones más modernas desde tiempo antes. Moisés decía que el primer bombo que hubo en Cabrera lo había llevado él», asegura Diego Bello.

El estudio que «es solo un trabajo de aproximación» cuenta con un inventario de músicos, «aunque se nos quedaron algunos fuera», reconoce, engloba los ayuntamientos que abarca el Consejo comarcal aunque también los del partido judicial de Astorga, indica. A través de la memoria oral, principal fuente de información, y de las grabaciones logradas en esas entrevistas, Diego Bello ha recopilado un buen número de piezas musicales. «Nos centramos en lo instrumental, aunque también en cómo se desarrollaba, el oficio y otros puntos porque podía ser muy amplio». En sus visitas a Cabrera, «grabamos hace unos años a Moisés y a Domingo en Corporales, cuando todavía estaban en activo, y a Eliseo Presa de Quintanilla de Yuso y a gente de Odollo que luego se fueron para Turienzo de los Caballeros», rememora.

De esas visitas y grabaciones han transcrito «parte del repertorio» que utiliza en sus clases de gaita y que barajan su publicación. «Veremos que posibilidades hay de publicarlo a través del Instituto de Estudios Bercianos, de algún otro modo, o a través de internet», señala Bello. «Es un trabajo corto pero que incluye más de 80 audios», reconoce.

«Está muy bien importar canciones, pero vamos a recuperar lo propio»

«El grueso del trabajo ya lo teníamos elaborado para dar las clases de los grupos que llevamos, así llevan repertorio de aquí de Cabrera y el Bierzo, con total normalidad. Está muy bien importar canciones, pero vamos a recuperar lo propio. Algunas de las canciones las hemos publicado en discos estos últimos años, con la finalidad de divulgar todo ese repertorio que es básicamente instrumental, que está hay y que es desconocido», asegura. «Se trata de en vez de importar cosas de fuera, tirar de repertorio local, recuperarlo y tocar cosas de aquí», explica este profesor de gaita.

En cuanto al repertorio, Bello Fernández indica que «la memoria es complicada, y a veces la gente recuerda las canciones de los últimos 30 o 50 años, y a veces tiene influencia de fuera y hay que admitirlo. La Rianxaira, la Muiñeira Chantada y Naveira de Mar es el repertorio que todo el mundo identifica a la primera y también lo tocaban todos estos músicos y lo tuvieron que incluir», asegura. «No obstante, el repertorio antiguo a la gente le queda un poco lejos y es difícil a veces llegar a ese punto tan purista, pero a base de trabajo las cosas acaban cambiando».

«Gaiteros elevados a leyenda»

De la investigación, Bello destaca «el trato personal» recibido «el anecdotario y las historias de vida, y llegar a ciertos músicos tradicionales elevados a categoría de leyendas, un músico tradicional como si fuera un a leyenda. Eso es lo más bonito y los más enriquecedor, la parte de vivencias, de familiares, de hijos de músicos incluso, de mil cosas que les ocurrió», desgrana.

Su experiencia didáctica e investigadora le sirve para analizar la salud de la gaita en la zona estudiada. Y asegura que «en Cabrera, es difícil sacar conclusiones, pero es un instrumento que se sigue tocando con mucho, que tiene un tirón tremendo, por lo que desplaza a otros como la pandereta o la flauta y el tambor, que en ambos lugares fueron muy importantes. Pero a veces ese número de interpretes y ese tirón disfraza un poco que esos interpretes no tiene oficio, conocen poco el oficio que supone ser gaitero y están acostumbrados a tocar en grandes agrupaciones, por lo que se pierde el tema individual o en pequeños grupos. Prácticamente no hay pequeños grupos en ningún sitio y luego el repertorio que se utiliza está enmascarado por las modas por la música celta de los 90 para acá, por ese tirón mediático de los grandes interpretes de música folk. Es una situación un poco dual, por una lado un gran número de interpretes y el gran tirón que tiene el instrumento, y por otro, una pérdida y un desconocimiento de lo nuestro», concluye Bello Fernández.

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