La mascarada invernal se apodera de La Cuesta

Lus Campaneirus y la señorita. Foto: Chema Vicente

La Asociación cultural Trimuella revive esta tradición cada invierno recreando los Campaneiros, el antruido ancestral que este año estrena el Interés Turístico Provincial.

Largo e intenso fin de semana se ha vivido en la localidad cabreiresa de La Cuesta con al celebración de este antruido cabreirés que tiene la misma respuesta en otros pueblos de la comarca llamados Campanones, Remixacos, Farramacos, Mantarracos, Cernadeiros, todos ellos son parte de esta celebración del invierno, del solsticio en el que la luz vence a la oscuridad.

Los campaneiros, la vieya, La señorita, el toro, el galán y la galana se prepararon cautelosamente para que el pueblo no se enterara de su presencia. Fue en ese instante, a las 18:00 cuando aparecieron con estruendo de sus cencerros acompañados de la gaitera de la localidad Yolanda Rodriguez y de las castañuelas de la señorita y los galanes. Tras hacer las delicias de los asistentes cogieron unas antorchas y quemaron el “añu vieyu” pelele que representa la muerte del año anterior.

Inmediatamente después comenzó la charla de Joaquín Alonso a la que acudieron más de 50 personas y que hizo la casa de cultura Pequeña. Este etnógrafo, antropólogo y conocedor de estas celebraciones se extendió dando un conjunto global de las mismas y comentando cuales de ellas están vivas en la provincia de León. Después de la charla llegó la música de la mano de las pandereteiras Gritsanda para terminar, todos los asistentes juntos, con un seranu, en el que los asistentes disfrutaron de los sonidos de las gaitas y panderetas.

El domingo por la mañana, los personajes volvieron a salir sigilosamente para esperar escondidos tras una cuadra a que los parroquianos saliesen de misa. Los campaneiros con sus máscaras, sus pieles y sus cencerros persiguieron a los niños, mozos y mayores para celebrar una tradición que durante más de medio siglo estuvo viva solo en la memoria de los más mayores. Mas de ciento veinte personas se congregaron para ver a los campaneiros perseguir, atizar y entiznar a la gente, ritos relacionados con la purificación y con la fertilidad.

A continuación hubo una concurrida charla del investigador Iván Martínez Lobo a la que acudieron más de 80 personas y muchas se quedaron fuera, en la que se desarrollaron las mascaradas cabreiresas tanto las que aún permanecen vivas, como las que ya se abandonaron en antaño.

La Trimuella recuperó la mascarada hace ya 3 años y éste la ha mejorado en base a la investigación que realizó Iván Martínez Lobo. Junto a los campaneiros, el resto de personajes del antruejo cumplieron con su papel, siendo la vieya quien se dedicó a pedir el aguinaldo. Antaño la fiesta se celebraba por Navidad aunque después, por la censura eclesial, pasó a festejarse por carnaval. Una cita que se ha recuperado y que promete seguir en el tiempo para que esta tradición cabreiresa no muera.

Lus Campaneirus. Foto: Chema Vicente

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