La saga de Quilame, una historia de más de 2000 años

Juan Carlos Blanco Molinos nos presenta su ópera prima titulada “Por las Cabreras Leonesas y el Bierzo, entre Teleno y Las Médulas”, una novela que el entusiasta autor publicó hace ya un año. Un libro con toques de fantasía y pasajes históricos, que en forma de cuento narra los lances épicos vividos entre ástures y romanos en suelo cabreirés.

juan carlos

El autor del libro junto a uno de los parajes que inspiraron su novela, Las Médulas.

A Juan Carlos, nacido en Jaén en el año 1944, se le podría definir como un andaluz internacional, ¿o quizá el término adecuado sería el de cabreirés internacional? Aparte de su querida Andalucía, ha viajado por diferentes lugares como Bruselas o Israel, donde vivió durante un tiempo en un kibutz, una experiencia personal que le marcó y que enriqueció su vida, pero es en Castroquilame, el pueblo de su familia paterna donde desde bien chico aprendió a apreciar la vida amable y tranquila que ayudó a conformar su personalidad, el pueblo donde aprendió a amar a Cabrera. Es a esa Cabrera y a sus gentes, a quienes ahora dedica este libro tan personal inspirado en sus vivencias personales por estas tierras.

 

Su libro “Por las Cabreras Leonesas y el Bierzo” tiene trazos de fantasía mezclados con hechos históricos ¿podría situarnos brevemente en el contexto principal de la novela?

Portada del libro "Por las Cabreras Leonesas y el Bierzo".

Portada del libro “Por las Cabreras Leonesas y el Bierzo”.

No es fácil responder a su pregunta brevemente, son demasiadas las motivaciones que me llevaron a escribir este libro. En un principio, solo pretendí escribir un cuento para consumo propio y de mis amigos del pueblo.

Mi curiosidad me induce con frecuencia a indagar el origen de las cosas que me interesan, y nunca nada me ha interesado tanto, como conocer los orígenes de Castroquilame. Lo de Castro está claro, se debe a los vestigios de un castro que existe en los alrededores del pueblo. En cuanto a Quilame, nunca nadie me supo dar explicaciones del por qué. Indagué mucho y últimamente hasta por Internet, que se supone que lo sabe todo, pero tampoco obtuve respuesta a mi curiosidad. Este hecho, me dio la posibilidad de inventar una historia, sin que nadie pudiera rebatirla.

Me pregunté a mí mismo, ¿Quilame, bien pudo ser el nombre de alguna persona?. El siguiente paso era ubicarlo en un punto geográfico, que bien pudiera haber sido el lugar que hoy ocupa el pueblo, o trasladarlo a otro lugar de Cabrera. y pensé en La Baña. sería el lugar idóneo, ¿Por qué La Baña?, pues cerca de este pueblo existe un lago que da origen al río Cabrera, al que bautizo en esta historia como Río Esmeraldas, cuyas aguas dan nombre y vida a todo el valle y comarca por el que discurre, al menos de Cabrera Baja.

Una vez determinado el punto geográfico de origen y el primer protagonista de esta historia, Quilame, comenzaron a fluir a mi imaginación ideas, a las que convenía darle visos de credibilidad. Entonces surge la segunda motivación, las explotaciones mineras de Las Medulas. Y Las Medulas no son nada ficticio, eran y son una realidad, y tienen su historia. En cuanto a la época, lo determinan el tiempo histórico de la presencia de Roma en esta comarca.

La fantasía la impone la necesidad de novelar la historia, y por supuesto mi imaginación, en la que también surgen rasgos de magia, Pero eso sería muy largo de exponer en una entrevista en la que se me pide brevedad. Aquellos a los que realmente le interese la historia, leyendo el libro lo podrán comprobar.

 

Los personajes que protagonizan su libro reciben unos nombres que pueden sonar muy familiares para cualquier cabreirés (Quilame, Medula, Trones, Telenu…) ¿Cuál es la intención? ¿A qué se deben estos nombres?

La intención primordial de este libro es la de ofrecer un humilde homenaje a un pueblo y a unas comarcas, que han influido determinantemente en la formación de mi personalidad. Los momentos más felices de mi infancia, mi adolescencia y mi juventud los he vivido en Castroquilame. Cada vez que iba a Castro, que normalmente se producía por vacaciones, lo hacía para escapar de un ambiente represivo de la escuela de aquellos tiempos, y luego la hospitalidad de mi familia y amigos, a los que nunca podré agradecer suficientemente lo que han influenciado de positivo en mi vida.

En cuanto a los nombres, el primer protagonista fue Quilame, oriundo de La Baña, que fue capturado por los romanos para trabajar como esclavo en las minas de Las Medulas. Cuando escapó después de una gran odisea, no exenta de fantasía y magia, se estableció en Oteiro, hoy un barrio de Castroquilame. Allí fundó una familia junto a Medula, y tuvieron cinco hijos, Benuza, Pombriego, Vega, Sotillo y Odollo, y por distintos avatares tanto humanos, como a consecuencia de desavenencias familiares o agente naturales, tormentas, sequías, etcétera, se fueron emancipando fundando nuevas poblaciones o tribus, siempre valle arriba en dirección contraria a la de la corriente. A la muerte de cada uno de estos personajes, se les fue nominando al pueblo con el nombre del fundador, y así sucesivamente hasta llegar de nuevo hasta La Baña. Quizá sin proponérmelo, me inspire en el libro de Gabriel García  Márquez “Cien años de Soledad”.

 

¿Cómo un Andaluz puede procesar tanto apego hacia Castroquilame y Cabrera hasta tal punto de publicar un libro basado en estos lugares?

Buena parte de esta pregunta ya esta contestada. Pero aún añadiré algo más. Aunque soy Andaluz, de nacimiento, por sangre y convicción, de igual manera soy Cabreirés también por sangre y devoción. Añadiendo al producto del mestizaje propio de los andaluces, el también mestizaje propio de los pueblos del noroeste de la Península. Así es que en mí se dá la condición de celtíbero en el más rico sentido de la palabra… ¡Amo a Castro y amo a la Cabrera!

 

Cuéntenos, ¿son muchas las diferencias que encuentra entre un andaluz o un cabreirés? ¿o es más lo que nos une?

La pregunta anterior ha sido más fácil para contestar, y si no fuera por la brevedad exigida, no tendría tiempo en dar razones y motivos.

Esta es un poquito más complicada. No hablo por mí, sino por un andaluz normal, que solo sea andaluz y un cabreirés normal que solo sea cabreirés. Empezaré diciendo, que sin saberlo ellos, entre andaluces y cabreireses, no existen diferencias apreciables de fondo, los dos pueblos son amantes de sus tierras y tradiciones, pero tanto en la geografía física y humana, como en la vertiente cultural. En cuanto a tradiciones y formas de expresión somos muy diferente. A mí que soy “andabreires”, palabro que acabo de inventar, a veces he oído decirme “andaluz fulero” y yo he contestado ¿pero que me va a contar a mí un “cabreirés chafardero”? y al final nos reímos los dos. Aunque yo sí lo he entendido a él, pero él a mí no, y se le queda la cosilla de si me habré quedado encima de él, cosa que el orgullo cabreirés lleva muy mal. De todas maneras Cabrera no es nada conocida por estas tierras, y todos piensan que desde el puerto del Manzanal hacia abajo, a uno y a otro lado todos son gallegos.

He empezado la respuesta a esta pregunta diciendo que sería difícil de contestar, yo juego con ventaja, por mi doble condición, y pienso que sí que es más lo que nos une, y separarnos no creo que haya nada que nos separe, porque no se puede separar una cosa que no se conoce.

 

¿Es su primera publicación como escritor?

Sí, aunque yo no sé si por publicar un sólo libro se me puede llamar escritor; yo siento cierto pudor. Sí es cierto que he escrito muchas cosillas, sobre todo poéticas pero no he publicado nada, y si lo hago ahora es porque antes de publicarlo se lo he dado a leer a personas que sé que les gusta la lectura y me han animado a publicarlo y no sólo de Castroquilame, que es natural, porque trata en gran parte de su pueblo, también me han animado amigos y familiares de Jaén incluso alguna de Cataluña, y esto ha sido lo que me ha empujado a publicarlo. Además como algo para mí muy positivo, es que he fomentado entre mis lectores interés por conocer esas tierras en las que ellos dan por supuesto que esta historia sucedió.

 

¿Ha recibido algún tipo de ayuda de las administraciones cabreiresas o leonesas para poder publicarlo?

No, ninguna. Pero tampoco culpo a nadie, porque tampoco la he solicitado. Yo para estas cosas soy muy escrupuloso, me cuesta ir por ahí pidiendo favores.

Sí tengo que decir que mi mujer, por su cuenta,  habló con la Diputación Provincial de León, en un principio, según siempre mi mujer, sin la cual este libro no se habría escrito, se sintieron interesados en el proyecto. Incluso el Sr. Roberto Soto, jefe de Sección de Coordinación de Bibliotecas, del Instituto Leonés de Cultura, me mandó un correo electrónico, muy amable por cierto, y yo le contesté con otro y le envié un libro, al que respondió agradeciendo el envío. Esto ocurrió a principios de julio. Estoy esperando respuesta. Quizá por tratarse de época estival no haya tenido tiempo de contestar o a lo mejor es que no están interesados.

No pedía ayuda económica. Solo que si necesitaba algunos ejemplares para bibliotecas de pueblos y casas de cultura o cualquier otro destino.

 

¿Dónde podemos adquirir un ejemplar de “Por las Cabreras Leonesas y el Bierzo”?

De momento en la Librería Simón de Ponferrada, en el Palacio de Canedo (Prada) y en Castroquilame, Cantina de “Cefe”. Aquí ha sido donde más se vendió la primera edición.

 

¿Alguna cosa más que quiera añadir?

Pufff, empleando expresiones andaluzas, aquí podría “jartarme” pero no puedo ni el entrevistador me lo permitiría… Sólo advertir al posible lector, que al leerlo habrá cosas que no le cuadren… les daré una pista… En todo el libro están entremezclados sueños y realidades. El lector tendrá que dilucidar y separar unos de otros.

Sólo me resta agradeceros vuestra invitación, y desear lo mejor para la revista y animaros para continuar con la obra empezada, que era necesaria en beneficio y difusión de la cultura de Cabrera y de la preciosa y única lengua Cabreiresa.

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