La vecina Sanabria

Lago_de_SanabriaContaban aquellas mujeres de Cabrera cómo en numerosas ocasiones salían a ganarse el jornal a pueblos como San Ciprián y Trefacio entre otros, en la vecina Sanabria

Pueblos sanabreses en los que las costumbres, el habla, y las formas de vida se asemejaban mucho a las propias de Cabrera y que parecían hermanarse entre sí, a través de aquellas largas sierras y profundos valles.

Mujeres de Cabrera que eran apreciadas por ser trabajadoras y desenvueltas en el oficio de las siegas y que propiciaron además un intercambio cultural entre unos y otros.

Y así de aquellas estancias en Sanabria además de los jornales, trajeron a Cabrera las famosas habas o fabas blancas que pronto extendieron por la comarca, ropas de lino tejido y allí les hablaron de castillos y de condes, de lagos y de leyendas, de romances y de canciones.

Leyenda del lago de Sanabria

Sitúan el relato en una noche desapacible, previa a la fiesta de San Juan y describen al mendigo como un hombre alto, de barba larga y abundante cabello, que se apoya en un bastón del que cuelgan dos conchas y que busca refugio y alimento para pasar la noche, pero casa por casa le rechazan hasta llegar al horno de leña donde unas mujeres estaban cociendo pan.

Allí se produce el milagro del pan que aumenta tanto de tamaño que solo pueden sacarlo por trozos para compartirlo con el pobre peregrino. Y éste les dice a las mujeres: «Gracias por socorrerme. Realmente solo vosotras sois dignas de ser salvadas en este pueblo. Seguid en el horno y no salgáis esta noche. Voy a castigar a este pueblo, que no se acuerda, cuando está con el estómago lleno y calentándose a la lumbre, de los que pasan hambre y frío».

Antes de abandonar el pueblo, el mendigo se sacudió el polvo de sus pies y cogiendo el cayado dijo: «Donde clave este bastón, que salga un borbollón». Y tanta agua salió que inundó el lugar, sumergiendo por completo el pueblo. Solo la casa del humilde panadero se salvó.

Aquel mendigo, explican, era Jesucristo que al no ser bien recibido hizo desaparecer Villa Verde bajo las aguas…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *