Los canales romanos no despegan mientras que las médulas es “una mina de oro”

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Canal romano en Llamas de Cabrera

Cabrera todavía tiene pendiente el reto de convertir su paisaje, su historia y su patrimonio arquitectónico en un motor económico con mayores prestaciones

El turismo no es la panacea universal, ni el sustituto de los empleos que proporciona las canteras de pizarra, pero olvidarlo como uno de los pilares económicos sería nefasto para la comarca de Cabrera. Un paisaje privilegiado, por su cultura y por su patrimonio histórico, que las administraciones no tienen en cuenta a la hora de crear riqueza.

Además del camino de invierno que pasa por Puente de Domingo Flórez, Cabrera tiene los canales romanos que aportaban agua a las Médulas en la comarca vecina del Bierzo. Éstas, desde 1997, pueden presumir que han logrado el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la humanidad. Sin embargo, todavía no se ha logrado que las administraciones implicadas integren los canales como Patrimonio de la humanidad apesar de ser parte fundamental ya que estos canales traían el agua necesaria para provocar la ruina montium con la que se extraía el oro de la explotación berciana.

Las Médulas, siguen siendo al día de hoy una mina de oro para el turismo en el Bierzo de la que se podría sacar más rendimiento, pero sin olvidar que las necesidades conservación de los restos arqueológicos, de los picachos de arcilla o del bosque de castaños, tiene que ser la prioridad y que los habitantes de la zona —a los que las administraciones están tratando de implicar más en el desarrollo del sector— debe ser los primeros que se beneficien de la riqueza que genera el paraje y deben disponer los servicios públicos adecuados: los problemas de abastecimiento empiezan a ser una carencia endémica.

Los “carriles” de Cabrera -así es como llamabán algunos a estos canales porque se usaron como via para el transporte mediante caros-, candidatos, casi eternos, a recibir también la declaración de Patrimonio de la Humanidad, y con un patrimonio arquitectónico en torno a la comarca, que se muere sin apenas uso turístico, ya que sólo Puente y Encinedo disponen de normas urbanísticas para proteger el patrimonio urbano, que luego no son suficientes como para detener el ego de ciertos arquitectos de edificaciones públicas, como el Cazario, edificio que nada tiene que ver con la arquitectura cabreiresa.

Aparcado el debate sobre su estetica, edificio del Cazario, después de un año inaugurado, apenas tiene contenidos y a la espera de una segunda fase, el turismo comarcal languidece con el museo de Cabrera Cerrado. Otros museos, de inciativas populares, como el museo agrícola en La Cuesta o el museo del encaje de Villar, dependen del buen hacer de los vecinos de esos pueblos para su conservación y promoción. Tan sólo Puente, con el museo de la pizarra en San Pedro de Trones y el centro de interpretación de los canales han tenido regorrido y número de visitas.

Justamente este último se beneficiarán en los próximos cuatro años del Plan 20/20 de la Junta de Castilla y León, un fondo de 600.000 euros dividido en cuatro anualidades en el que caben actuaciones muy diversas; desde la mejora de la arquitectura rural a la conservación de los yacimientos, la formación de guías turísticos y el asesoramiento a los empresarios de la hostelería.

Son muchas las iniciativas que hay que tomar: ruta de molinos que vertebre la comarca, las rutas literarias de los diversos autores de Cabrera, los canales, los castros, señalización de rutas, la propia lengua y sobre todo la CULTURA con mayúsculas que este mismo sábado se puso de manifiesto en la fiesta comarcal como todo un éxito al acercarse a ella gente de toda la provincia en un acto marcado por la música tradicional de la comarca.

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