Medio Ambiente autoriza la caza de 4 lobos en Cabrera

Tres ejemplares de lobo ibérico.

Tres ejemplares de lobo ibérico.

El plan de aprovechamientos comarcales establece la muerte de 51 ejemplares en nueve comarcas leonesas, cuatro de ellos en Cabrera, lo que ha suscitado las críticas de los colectivos ecologistas que califican la normativa de «indecente y delictiva»

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente autorizó la caza de 141 lobos al norte del Duero durante esta temporada, según la resolución aprobada por el Gobierno regional y que publicó este viernes el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl). Se trata de dos cánidos menos que lo contemplado en la resolución aprobada hace un año y con vigor hasta 2019.

Medio Ambiente argumentó que una vez realizado el balance de capturas de la temporada cinegética 2016-2017 comprobó que en la comarca de La Montaña de Luna, en León, se sobrepasó el cupo establecido para la misma sin que exista la posibilidad de compensación inter-comarcal. En esta comarca se abatieron tres lobos más de los contemplados, esto es, se han cazado siete frente a los 4 asignados.

Por tanto, uno de los ejemplares cazados por encima de los asignados “puede considerarse que quedaría compensado por falta de aprovechamiento de cupo en las comarcas contiguas”. Sin embargo, los otros dos ejemplares excedidos obligan a reducir el cupo correspondiente a esta comarca en esta cuantía para la temporada cinegética 2017-2018. A pesar de este hecho producido en la Montaña de Luna, el grado de ejecución de cupos durante la temporada 2016-2017 para la provincia de León ha sido del 47 por ciento, mientras que para la totalidad de los terrenos cinegéticos situados al norte del río Duero en Castilla y León fue del 64 por ciento.

La caza del cánido, regulada en el plan de aprovechamientos comarcales de lobo en los terrenos cinegéticos situados al norte del río Duero en Castilla y León, se podrá desarrollar únicamente en 23 comarcas autorizadas para ello dentro de las provincias de León (nueve), con 53 ejemplares; Burgos (cuatro), con 15 animales; Palencia (cuatro comarcas), con un 30 lobos para abatir; Zamora (cinco), con 40 de estos cánidos; y Valladolid (una comarca) con cinco lobos.

La provincia de León es la que cuenta con un mayor cupo para la caza del lobo en el norte del Duero, pues la resolución permite abatir hasta 51 ejemplares en esta temporada, 17 de ellos en Mampodre y Riaño y cinco más en los cotos de la considerada Montaña riañesa. Otros seis en Ancares y otros tantos en Astorga y La Bañeza; cuatro en las comarcas de La Cabrera, El Bierzo y Tierras de León. Por último, tres lobos en El Páramo, Esla-Campos y Sahagún, y dos en la Montaña de Luna.

Críticas al aprovechamiento cinegético del lobo

El texto de la Dirección General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León defiende que la consideración del lobo como especie cinegética es «la mejor herramienta para su adecuada regulación poblacional». Teniendo en cuenta que las áreas de campeo de las manadas «superan con carácter general el ámbito de un terreno cinegético concreto», defiende la «comarcalización del territorio» a la hora de fijar los cupos de captura en función del número de manadas, además de otros factores.

Sin embargo, esta normativa no ha sido bien recibida por las organizaciones conservacionistas y, de hecho, Luis Miguel Domínguez, director de la asociación Lobo Marley, la califica de «indecente y delictiva» porque «bajo la excusa de controlar la población se esconde la intención de diezmar la especie».

Menos lobos y caza ilegal

Domínguez asegura que «más del 50 % de la población de lobos que serán muertos en Castilla y León vienen de Portugal», donde no sólo es una especie protegida sino que el gobierno luso recibe «ayudas importantes de Bruselas» para su conservación. Teniendo en cuenta que «este animal puede recorrer más de 100 kilómetros en una noche, es fácil que varios ejemplares pasen la frontera» y, si son abatidos en España, «se estaría actuando en contra de la ley, de su conservación y de lo que quiere Bruselas».

El fundador de Lobo Marley afirma que esta especie «no es un problema para la ganadería, ya que en Zamora, donde más ovejas y más lobos hay en España, es donde menos ataques se dan: un 0,7 % de la cabaña ganadera, no llegan ni al uno por ciento». Aunque no existe un censo nacional actualizado y consensuado acerca del número real de lobos y de manadas, pese a la reiterada demanda de las organizaciones ecologistas, el gobierno de Castilla y León elaboró uno «de forma unilateral que dice que son más de 2.000», pero Domínguez cree que en realidad sobreviven unos 1.500 ejemplares. Este censo autonómico «no es objetivo ni verificable externamente y tampoco está sujeto a estándares científicos e internacionales», añade el licenciado en Ciencias Ambientales y especialista en Gestión Medioambiental Jorge Echegaray, quien ha colaborado con organizaciones como Ecologistas en Acción.

En su opinión, la Junta de Castilla y León «no está teniendo en cuenta el papel ecológico del lobo. Los grandes carnívoros no deben ser objeto de caza, porque su existencia afecta a la salud ambiental y por tanto a los bienes públicos». Echegaray recuerda que la normativa oficial que contempla el control de ejemplares al norte del Duero ha sido «ampliamente judicializada y ganada por organizaciones ecologistas, razón que puede estar detrás del hecho de que la disposición sea ahora por tres años en lugar de anual como sucedía antes». Además, a los 151 ejemplares permitidos para la caza, hay que sumar «los que maten los agentes forestales o los celadores por daños a la ganadería, una cifra que está en torno al medio centenar más», así como los abatidos ilegalmente, ya que «se calcula que por cada lobo que se mata legalmente, caen 6 sin permiso».

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