Muere atropellado Kentaro, el lince que habitó en Cabrera

Este ejemplar del felino más amenazado del mundo fue atropellado el domingo en una autovía cerca de Oporto

Un lince ibérico, con un pájaro en la boca.

Un lince ibérico, con un pájaro en la boca.

Kentaro, el lince que el pasado año animó con su presencia la vida faunística de la sierra de Cabrera, murió atropellado el pasado domingo en una autovía de Portugal, en Maia, cerca de Oporto, según ha confirmado el director del proyecto Life+Iberlince, Miguel Ángel Simón.

A este ejemplar del felino más amenazado del mundo, la muerte le sorprendió demasiado pronto, ya que murió joven, pues no alcanzaba los cuatro años de vida. Este animal sorprendió por hacer una vida libre y por desplazarse por tierras de España y Portugal, y recorrer más de 3.000 kilómetros salvando obstáculos de alto riesgo.

Pero esos mismos riesgos que asumió le han llevado a la muerte. Ha sido víctima de uno de los grandes y candentes problemas que hay en la actualidad y que surge cuando se encuentran la fauna silvestre y el tráfico de vehículos en las vías de comunicación. Miguel Ángel Simón lamenta la desgracia de la muerte, pero valora la aportación de la información que ha facilitado debido a su errante vida por España y Portugal. 

Asiduo de Cabrera

Este aventurero lince nació en el centro portugués de Cría en Cautividad de Silves, en marzo de 2013, y fue puesto en libertad en los Montes de Toledo el 26 de noviembre de 2014, junto a su hermano Khan, que decidió marchar por otros derroteros. Desde entonces el lince recorrió un buen número de provincias españolas y portuguesas y en verano de 2015 permaneció de forma habitual en Zamora y de manera asidua en Sanabria y en la sierra de Cabrera.

Sus pasos fueron seguidos por el Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León a través de GPS, dentro del proyecto Life+Iberlince, en el que participan Portugal y cuatro comunidades autónomas de España (Castilla-La Mancha, Extremadura, Región de Murcia y Andalucía).

Tras permanecer en Toledo y Ciudad Real un mes se lanzó a una peregrinación en por los montes de Toledo, Madrid, Cuenca, Guadalajara, Zaragoza, Soria, La Rioja, Burgos, Palencia, Valladolid y Zamora, según informó el Servicio territorial de Medio Ambiente.

Su recorrido por el monte cabreirés llegó desde el lado zamorano después del 21 de julio de 2015, cuando Kentaro entró en Zamora procedente de Valladolid. Cruzó por Belver de los Montes y avanzó por la Reserva de las Lagunas de Villafáfila, salvó el embalse de Ricobayo y bordeó por el sur la Sierra de la Culebra hasta adentrarse en Aliste, donde tras pasar por las proximidades de Rabanales y Alcañices, el 4 de agosto abandonó esta provincia para entrar en Portugal. Aun regresó para vivaquear por Sanabria de donde regresó de nuevo a Portugal.

Los responsables del proyecto Life+Iberlince habían perdido su pista debido a que el collar que portaba se había quedado sin batería. Tras su muerte comprobaron por el chip que se trataba de Kentaro, uno de los ejemplares que llamaba la atención por su largo recorrido por España y Portugal salvando obstáculos naturales y artificiales de toda naturaleza. Un coche puso punto final a su vida.

¿Por primera vez en Cabrera?
Un grupo de biólogos y naturalistas, formado por el salmantino Ramón Grande del Brío, el burgalés Alberto Hernando Ayala, el astorgano José Piñeiro Maceiras y Julián Martín Garde, tras pasar dos semanas acampados en la zona para tratar de avistar fauna tuvieron la ocasión en 1992 de lograr varias “visitas esporádicas” de este felino, mucho más discreto que los cánidos y por ello su presencia suele pasar mucho más desapercibida.

Un lince espera una presa.

Un lince espera una presa.

Acerca de estos avistamientos del lince, Ramón Grande del Brío manifiesta que “tenemos datos más que suficientes para determinar que anda por la zona”, al tiempo que apunta que la situación de este felino “es extremadamente precaria” y campea en un territorio de unas mil hectáreas de la zona de Cabrera y Monte de Velilla. Para ello se basa en un avistamiento y de la presencia de restos, excrementos y huellas que certifican que el sigiloso felino vivaquea en esta sierra.

En su libro ‘El Lince Ibérico’, Grande del Brío constataba la presencia de dos individuos de lince en La Cabrera, además de algunos más en la Sierra de La Culebra. Este animal basa su alimentación en conejos, en un 80%, por lo que la aparición en 1952 de la mixomatosis en los conejos afectó de forma indirecta al lince en esta comarca.

Dos tipos de lince

Si bien el ejemplar avistado las últimas semanas es un lince ibérico (Lynx pardinus), en el pasado existió también otra especie denominada lince euroasiático o boreal (Lynx lynx). Las condiciones ambientales de esta zona natural permitió la convivencia de las dos clases de linces que han existido en la Península Ibérica en época reciente. La presencia del lince ibérico está demostrada durante decenas de años, sin embargo está más cuestionada la presencia del boreal.

Sin embargo, un grupo de zoólogos y paleontólogos españoles, basándose en documentos históricos y en algunos restos paleontológicos, defienden que el lince boreal habitaba el norte de España hasta hace poco. Esta hipótesis se ha llegado a confirmar recientemente con el análisis de ADN antiguo de restos fósiles hallados en el norte de España junto con dataciones directas por carbono-14 que demuestran que el lince boreal habitó la cornisa cantábrica desde hace más de 11.000 años hasta hace solo unos siglos. El estudio también sugiere que el lince boreal coincidió con el lince ibérico pero su distribución se vio marcada por la presencia de sus presas. “No vivieron en áreas vecinas del norte de España, sino que ocuparon regiones biogeográficas diferentes: el lince europeo en la zona atlántica y el ibérico en la zona mediterránea”, recalcan los investigadores.

La Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental hizo un seguimiento del lince durante los años 1996 y 1997 en toda España, y señala su presencia en Trevinca, Teleno y Cabrera. La revista Argutorio, también recoge en 1998 indicios del lince en el Macizo de Peña Trevinca y Cabrera, en el municipio de Rosinos, con presencia de restos, excrementos y huellas que certifican la presencia del sigiloso felino.

En conversaciones en diversas localidades cabreiresas, como en La Baña, es habitual oír que algún lugareño ha avistado un lince, al igual que al otro lado del Vizcodillo, en Doney y Villarino de la Sierra, a pesar de ser un animal esquivo y que no deja verse con facilidad. En un estudio de 1850, ya se constataban testimonios de personas que decían haber visto el lince en La Cabrera. A pesar de ello, no es frecuente que los cabreireses mencionen al lince. Al igual que en otros lugares de la cordillera Cantábrica lo conocen como lobo cerval, en Cabrera, como en otras zonas de León, los linces tradicionalmente son denominados ‘tigres’.

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