Ruta del mes de junio: Casa La Cueva – Minas de wólfram

imageLa Universidad de Salamanca, los ayuntamientos de Castrocontrigo y de Truchas y Elcabreires.com organizan una ruta para visitar las minas de wólfram de Casayo, cuyo interés histórico y geológico es vital para conocer nuestra comarca

Nueva ruta para conocer el entorno de Cabrera. Este 2 de julio es el turno de visitar las minas de wólfram de Casayo, un recorrido de gran interés histórico y geológico, preparado y organizado por la Universidad de Salamanca, los ayuntamientos de Castrocontrigo y de Truchas y Elcabreires.com.

El autobús saldrá de La Bañeza a las 8:30, con parada en Castrocontrigo a las 8:50 y en Truchas a las 9:15. A las 9:45 habrá un punto de encuentro en la Casa La Cueva con las personas se hayan acercado por sus propios medios.

Datos de interés
Tipo de ruta: a pie
Tiempo de duración: 5 horas y 30 min.
Distancia: 16 kilómetros
Sendero: PEQUEÑO (mas de 10 km. y menos de 60 km.)

Cartel de la ruta

Cartel de la ruta

Situación y acceso:

Desde Astorga o La Bañeza se llega a Castrocontrigo, desde dicha localidad se toma la carretera que nos conduce a la Baña y desde allí al puerto de Casa la Cueva.

Itinerario:

En la carretera que conduce a Casayo, a mano izquierda sale un camino hacia una cantera, lo tomamos para bajar hacia la misma. Atravesamos la cantera por sus diferentes terrazas y continuamos hasta el valle del río Tinto, donde comenzamos a llanear hasta llegar a los edificios de la histórica mina de wólfram. De camino dejamos a nuestra derecha el río Tinto con su espectacular colorido.

Una vez en la mina, encontramos varios edificios destinados cada uno a un uso diferente, tratamiento, lavado del mineral, almacenaje, etc…

Para regresar, podemos continuar ascendiendo por el valle hacia Peña Trevinca o regresar por nuestros nuestros pasos por el mismo camino que vinimos.

Fotografía: Luismi Sastre

Fotografía: Luismi Sastre

Interés:

LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Las minas de Casaio de wolfram, en las que trabajaron duramente muchos cabreireses y que hoy se encuentran abandonadas, están situadas en una zona de difícil acceso donde confluyen las provincias de Ourense, Zamora y León. Un lugar donde se sitúan las cumbres más altas de Galicia, donde existen multitud de lagunas y el Teixadal, la mayor reserva de tejos de Europa.

Esta mina de wolfram fue un coto minero de la empresa Montes de Galicia, que perteneció al consorcio hispano-alemán. en 1938. El wolframio es un mineral que tradicionalmente se ha utilizado en la fabricación de los filamentos de las antiguas bombillas incandescentes, pero su uso también es muy apreciado en la industria ya que consigue endurecer el acero, cualidad que hizo que los alemanes se fijaran en estas minas en plena II Guerra Mundial, con el único interés de fabricar armas mucho más resistente. Este fue uno de los pagos que el régimen fascista español tuvo que hacer por la ayuda que recibió de los nazis en la Guerra Civil Española.

La EXPLOTACIÓN MINERA y la explotación humana

La mina de Casaio era un complejo industrial en el que trabajaban cerca de 1000 personas, de las que cerca de la mitad eran prisioneros republicanos que fueron obligados a trabajar forzosamente para redimir sus penas. Presos y trabajadores civiles vivían malamente en barracones amueblados únicamente por literas de tres pisos vestidas por un jergón y una simple manta.

Las instalaciones de trabajo estaban divididas en 6 pisos y la mina era la base de toda la actividad extractiva. El material llegaba en bruto desde la mina, piedras mezcladas con cuarzo que se transportaban en vagonetas hasta la zona de procesado. Después pasaba por sucesivas etapas, donde se molía y a través de un proceso de decantación, cribado y lavado solo quedaba el wolfram aleado con arsénico.

Las galerías se abrieron en un principio a maza, barrenando con pólvora y dinamita, posteriormente se utilizaron también los compresores y martillos hidráulicos. Eran unas condiciones de trabajo penosas, en las que murió mucha gente por desprendimientos de piedras. Se trabajaba con la iluminación de un pequeño candil de carburo, que si se apagaba, hacía muy difícil la salida de la mina en la oscuridad total. Todo se llenaba de humo y polvo mezclado con el arsénico que desprendían las piedras. Aunque los trabajadores llevaban una esponja mojada para limpiar los conductos nasales, la silicosis se llevó por delante muchos hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 30 años, por respirar ese veneno puro que se impregnaba en sus pulmones. En Cabrera se conocen muchos casos de personas que trabajaron en aquellas condiciones durante años y que terminaron muriendo al poco por enfermedades pulmonares.

Fotografía Luismi Sastre

Fotografía Luismi Sastre

EL ESTRAPERLO

De aquella, la situación era muy dura y se pasaba hambre. El hecho de que los montes que circundaban o rodeaban la mina pudieran estar repletos de filones de wolfram hizo que mucha gente se dedicará a la extracción furtiva de este mineral, haciendo florecer un mercado negro del estraperlo que hizo que en la propia mina también se hurtara el mineral. La Guardia Civil hacía batidas por los montes para hacer escapar a esta gente, empleando en ocasiones métodos represivos. Sin embargo aquel oro negro, con el que más de uno hizo fortuna, hacía que aquellas pobres personas volvieran a excavar furtivamente poniendo en riesgo sus vidas.

EVASIONES, SABOTAJES Y ESPIONAJE

Las instalaciones mineras fueron un auténtico campo de concentración, donde presos políticos, antifascistas, realizaban trabajos forzados. La mayoría eran andaluces, extremeños, madrileños y asturianos, y llegaron en el año 1942. En total fueron 461 presos los que pasaron por la mina. Todos ellos tenían condenas de entre 12 y 30 años, que en muchas ocasiones habían conmutado para librarse de la pena de muerte.

La presencia de la Guerrilla antifranquista, que rondaba por esos montes , y de los espías aliados fue constante durante aquellos años. A diario salían camiones cargados con wolfram que se dirigían al puerto de Vigo para cargar en barcos alemanes. aunque existían controles de la Guardia Civil que controlaban este trayecto, en la propia mina se comercializó la venta del wolfram a los aliados americanos e ingleses, quienes hacían desviar este cargamento, para que no cayese en manos de los nazis, y lo volcaban a la ría de Vigo, evitando que fuera utilizado para construir armas. Según avanzaba la guerra y se veía que los alemanes perdían, el régimen de Franco intentó ocultar la cantidad de wolfram que salía de las minas gallegas para que no se viese una vinculación con Hitler.

Durante estos últimos años, y ante la euforia de que los Aliados iban ganando la guerra, hubo en el año 1944 una fuga de presos de la que algunos escaparon por el monte uniéndose a la resistencia antifranquista de la guerrilla. El final de las minas llegó el mismo día que Alemania capituló ante las fuerza aliadas, el 25 de abril de 1945. Esa misma noche la sala de máquinas que controlaba la instalación minera fue volada con explosivos. El sabotaje se atribuyó a la Federación de Guerrillas León-Galicia, sin embargo parece más plausible que la destrucción de la maquinaria fuera ordenada por el ingeniero alemán Georg Burk, para que no cayese en el mando aliado.


Interés:

Los antecendentes históricos

Las minas de wólfram de Casaio, nas que trabayonun duramente mueitos cabreireses y que güei s’alcuentran abandonadas, están encravadas nuna zona de mal accesu onde confluyen las provincias d’Ourense, Zamora y Llión. Un llugar onde s’atopan los cumbres más altos de Galicia, onde esisten mueitas llagunas d’orixe glaciar y el Teixadal, la mayor reserva de teixos d’Europa.

Esta mina de wólfram foi un cotu mineiru de la empresa Montes de Galicia, que perteneciéu al consorciu hispanu-alemán, dende l’añu 1938. El wólfram yía un mineral que se utilizóu na fabricación de los filamentos de las antiguas bombillas incandescentes, pero’l sou usu tamién yía bien apreciáu na industria yá que consigue endurecer l’aceru, cualidá que fizo que los alemanes punxeran el güeyu nestas minas en plena Segunda Guerra Mundial, cuno únicu interés de fabricar armas mueito más resistentes. Esti foi unu de los pagos que’l réxime fascista español tovo que facer pula ayuda que recibiéu de los nazis na Guerra Civil Española, cumo pur casu, cuando bombardeonun Gernika.

Fotografía Luismi Sastre

Fotografía Luismi Sastre

La esplotación mineira y la esplotación humana

La mina de Casaio yiera un complexu industrial no que trabayaban pur cerca de 1000 personas, de las que casi la metá yieran prisioneiros republicanos que fonun obligaos a trabayar pur fuercia pa redimir las suas penas. Presos y trabayadores civiles vivían en malas condiciones, en barracones amoblaos namás por literas de tres pisos qu’estaban vistías pur un triste xergón y un cobertore.

Las instalaciones de trabayu estaban estremadas en 6 pisos y la mina yiera la base de toda l’actividá de estracción. El material chegaba en bruto dende la mina, piedras mezcladas cun cuarzu que se trasportaban en vagonetas hasta la zona de procesáu. Despuéis pasaban pur socesivas etapas, onde se molía y al traviés d’un procesu de decantación y llaváu, solo quedaba’l wólfram aleáu cun arsénicu.

Las galerías abriénunse nún principiu a maza, abarrenando cun pólvora y dinamita, despuéis utilizónunse tamién los compresores y martiellos hidráulicos qu’apurrienun los nazis. Yieran unas condiciones de trabayu penosas, nas que morriéu mueita xente pur esprendimientu de piedras. Trabayaban cuno llume d’un pequeiñu candil de carburu, que si s’amataba, facía bien difícil la salida de la mina nesa escuridá total. Las galerías estaban chenas de fumu y polvu, y tamién andaba pul aire l’arsénicu qu’esprendían las piedras. Onque los trabayadores llevaban una esponxa moyada pa llimpiar los conductos ñasales, la silicosis llevóu pur delantre la vida de mueitos homes y muyieres xóvenes d’entre 20 y 30 años, pur respirar esi venenu puru que se metía nos pulmones. En Cabreira cuñócense mueitos casos de personas que trabayonun naqueillas condiciones durante años y que terminonun morriendo al pouco pur enfermedades pulmonares.

L’estraperlu

D’aqueilla, la situación yiera bien dura y pasábase fame. El feitu de que los montes qu’arrodiaban la mina pudieran estar chenos de filones de wólfram fizo que mueita xente se dedicara a la estracción furtiva d’esti mineral, faciendo medrar un mercáu ñegru del wólfram que fizo qu’en la mesma mina tamién se furtiara’l mineral. La Guardia Civil facía batidas pulos montes pa facer escapar a toda esta xente, empreando n’oucasiones maneiras muei represivas. Sin embargu, aquel ouru ñegro cuno que más d’unu fizo fortuna, facía qu’aqueillas probes xentes volvieran a escavar furtivamente poniendo en riesgu las suas vidas.

Fugas, sabotaxes y espionaxe

Las instalaciones mineiras fonun un auténticu campu de concentración onde presos políticos antifascistas facían trabayos forzaos. La mayoría yieran andaluces, estremeños, madrilanos y esturianos, y chegonun no añu 1942. En total fonun 461 presos los que pasonun pula mina. Todos eillos tenían condenas d’entre 12 y 30 años, qu’en mueitas oucasiones habían conmutáu pa llibrase de la pena de muerte.

La presencia de la Guerrilla antifranquista, que rondaba pur esos montes, y de los espías aliaos foi constante durante aqueillos años. A diariu salían camiones cargaos cun wólfram que se dirixían al puertu de Vigo pa cargar en barcos alemanes. Onque esistían controles de la Guardia Civil que controlaban esti trayectu, na mesma mina comercializóuse la venta del wólfram a los aliaos americanos y ingleses, quienes facían esviar esti cargamentu, pur que nun cayiera en manos de los nazis, y botábanlu a la ría de Vigo, evitando que fora utilizáu pa construyir armas. Según avanzaba la guerra y víase que los alemanes perdían, el réxime de Franco intentóu amazcarar la cantidá de wólfram que salía de las minas gallegas pa que nun se viera una vinculación cun Hitler.

Nestos últimos años, y ante la euforia de que los Aliaos diban ganando la guerra, houbo no añu 1944 una fuga de presos de la que dalgunos escaponun pal monte xuntándose cuna resistencia antifranquista, la Guerrilla. La final de las minas chegóu’l mesmu día qu’Alemaña capitulóu ante las fuerzas aliadas, el 25 d’abril de 1945. Esa mesma ñueite la sala de máquinas que controlaba la instalación mineira foi volada cun esplosivos. El sabotaxe atribuyiéuse a la Federación de Guerrillas León-Galicia, sin embargu parez más probable que la destrucción de la maquinaria fora mandada pul inxenieiru alemán Georg Burk, pur que nun cayiera no dominiu aliáu.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *