Un pueblo argentino en las montañas de Cabrera

Un reportaje de la revista Estampa, editada en Madrid, da cuenta de la gran cantidad de cabreireses con acento argentino que encontró el reportero en una visita en 1932 durante una crisis en Argentina, hasta el punto que dice que el tango rivalizaba con las jotas y el acordeón con la gaita en los bailes de Corporales 

Baile de los domingos en Corporales, habituales en 1932. Foto: Erik. Revista Estampa

Baile de los domingos en Corporales, habituales en 1932. Foto: Erik. Revista Estampa


Cabrera, como otras zonas rurales de León y de la península ibérica, ha sufrido en varias fases de la historia la sangría de la emigración. A finales del siglo XIX y principios del XX, Argentina fue uno de los destinos predilectos entre los cabreireses y leoneses que buscaban en estas tierras una vida mejor. De esa emigración a Sudamérica hay un buen número de estudios que cuantifican ese movimiento de población. Sin embargo, hay pocos que analicen el regreso de los que emigraron y volvieron a la tierra de sus orígenes, aunque fuera sólo fuera de manera temporal.

Desde hace unos años, son habituales las visitas de los hijos, nietos o biznietos de cabreireses que cruzan el Océano Atlántico de vuelta a España para conocer la Cabrera que sus progenitores anhelaron hasta su muerte en el Nuevo Mundo. Sin embargo, esas visitas que parecen recientes tienen un antecedente hace más de 80 años. Una prueba de esas visitas la encontramos en la revista Estampa, localizada por Xepe Valle, en el archivo de la Biblioteca Nacional. Este ejemplar, datado en 1932, contiene un reportaje titulado ‘Un pueblo argentino en las montañas de León’, en el que da cuenta de la gran cantidad de cabreireses con acento argentino que encontró el reportero de la publicación en su visita a Corporales, uno de los pueblos con probado intercambio poblacional con Argentina. No fue el único pueblo del que salieron personas hacia Argentina, ya que, al menos, de Iruela, Quintanilla de Yuso, Cunas, Villar del Monte y Trabazos un buen número de vecinos partieron en busca de una vida mejor, como documenta el libro “Quintanilla de Yuso, de la prehistoria a la actualidad”. También debieron partir un buen número de vecinos de Baillo, ya que durante años, los habitantes de este pueblo fueron conocidos como «los ches», según ha afirmado un descendiente de esta localidad, residente ahora a decenas de kilómetros de Cabrera.

A modo de introducción, el cronista destacaba en el reportaje de la revista Estampa haber encontrado «entre los trágicos pueblos de las montañas de León un amable lugar de la pampa argentina», que «se llama Corporales», y lo sitúa «muy lejos de toda vía de comunicación», detalle que no «no ha impedido a sus vecinos cruzar tierras ni mares, ni luego, pasados los años mozos, venir a morir en este lugar hospitalario, atraídos por una misteriosa querencia».

«Más vecinos de este pueblo en la Argentina que aquí»
El reportaje, firmado por L. G. de G., afirma que «en Corporales, a los niños los llaman guachos, guachines o pibes; a la mujer, china; y a la madre, mi vieja». Y reproduce un diálogo con un mozo al llegar al pueblo. «Vos lleváis largo camino, mi amigo» y le ofreció un cigarrillo al reportero. «¿No chupáis, che?», le preguntó ante de comenzar a hablar «de allá». «Hay más vecinos de este pueblo en la Argentina que aquí -continúa-. Emigran todos: las mujeres, los niños, los viejos. Muchos han hecho plata. La escuela ha sido costeada por ellos. Es linda, ¿no?».

Gaiteiro en Corporales en 1932. Foto. Erik. Revista Estampa

Gaiteiro en Corporales en 1932. Foto. Erik. Revista Estampa

De la escuela, asegura que es el «edificio más hermoso del pueblo. Amplio, moderno, bien ventilado…» y aporta unas nuevas declaraciones del mozo que le había ofrecido tabaco. «Los de allá quieren que todos nuestros pibes reciban una buena instrucción. Si nosotros la hubiéramos tenido… ¡América era nuestra!». «Es verdad, -prosigue el periodista- América sería de estas gentes audaces, incansablemente trabajadoras, que con unos cientos de pesetas se lanzan a la gran aventura. Sobrios, dotados de una extraordinaria fuerza de voluntad y de un gran espíritu de lucha, van a dar la batalla a gentes mejor preparadas que ellos y salen triunfadores. Hombres que partieron del pueblo sin saber leer ni escribir disfrutan actualmente de
envidiables situaciones. Casi todos se dedican a la compra y venta de ganado, y con una gran intuición comercial llegan a realizar pingües beneficios. Muchos han logrado adquirir cierta instrucción, y todos se preocupan extraordinariamente de la de sus hijos», afirma el reportero.

En este sentido, en el escrito que acompañó a los fondos para la construcción de la escuela constaba el deseo de los que emigraron: «Queremos que todos los hijos de nuestro pueblo estén preparados para luchar en mejores condiciones que nosotros», informa el cronista antes de proseguir con la descripción de la emigración que llevó a América a buena parte de la población de Cabrera. «Las mujeres emigran en igual número que los hombres, y muchas se casan con extranjeros, con italianos sobre todo. Esas ya no vuelven nunca al pueblo, o si lo hacen es por muy poco tiempo, pues ningún forastero se acostumbra a vivir lejos de toda vía de comunicación o sin las más elementales comodidades».

El dilema del retorno
corporales-1932-fotos-erik-estampa4El reportaje informa de que en «los últimos años», previos a 1932, «ha regresado bastante gente de América» a consecuencia de la crisis en el país americano. «Aquello está muy mal: hay crisis, y las medidas, proteccionistas para favorecer a los trabajadores del país nos condenan al paro indefinido. Preferimos pasar hambre aquí, en nuestro pueblo, que en país extranjero», asegura un testimonio. Aunque la decisión de volver a Corporales era sólo temporal. «Todos hemos guardado el dinero para el regreso. Así es que tan pronto como nos avisen de allá que hay trabajo, tomamos pasaje en el primer vapor».

¡Una carretera!
La información describe que «las tierras de Corporales son fértiles. Los hombres y las mujeres que las trabajan, fuertes, animosos, con grandes iniciativas. No falta más que
una carretera, un camino vecino, cuanto menos, para que pueda llegar una camioneta». Ante estas
condiciones, «si nos dan medios de comunicación, somos capaces de transformar estas tierras en media docena de años» aseguran al reportero algunos lugareños. «Muchos paisanos
enriquecidos que viven allá volverían al pueblo si se les asegurara la facilidad de poderse trasladar regularmente a la capital. Construirían buenas casas, instalarían comercios…; sería la
fortuna de todos». A pesar de la falta de caminos, asegura el periodista, «las gentes de Corporales no se resignan a permanecer sedentarios. Sobre todo los que estuvieron en América,
necesitan satisfacer sus afanes viajeros, aunque sólo sea por la serranía leonesa. A pie, se trasladan
a todos los pueblos donde hay feria, y allí compran caballerías que luego, hábilmente arregladas, revenden en otro pueblo cercano. Este pequeño tráfico les deja una minúscula
ganancia cuando no les cuesta algún dinero. Pero se aficionaron a esta vida inquieta, errante, en sus largas correrías por el campo argentino, y la prefieren a cualquier otra.

Afición al baile, muiñeiras y tangos

Baile con gaiteiro en Corporales, en 1932. Foto: Erik. Revista Estampa

Baile con gaiteiro en Corporales, en 1932. Foto: Erik. Revista Estampa

Antes de concluir el reportaje el forastero periodista da buena cuenta de la afición al baile había en Corporales y en Cabrera en 1932. «A todas las mozas les gusta bailar. Pero a las de Corporales parece agradarles más que a las de los demás pueblos, y con el más insignificante pretexto requieren al gaitero y al tamborilero». En cuanto a los bailes, evidencia cierto desconocimiento ya
que indica que «bailan, como en toda la región, una mezcla de jota castellana y de gallegada. La fila de mozos se sitúa frente a la de mozas, en igual número ambas, y bailan así, durante algún tiempo, hasta que esta alineación se deshace y cada pareja evoluciona a su antojo», una clara
alusión a las jotas y muiñeiras cabreiresas que se sigue bailando en buena parte de la comarca.

Sin embargo, continúa «los que fueron allá han traído bailes nuevos, y este año, con gran escándalo de todos los viejos del lugar, el tango argentino alterna con la jota castellana, el acordeón con la gaita». Y no debía gustar demasiado a los viejos del lugar esta innovación musical traída de ultramar ya que «una indignada viejecita» indicó al reportero la siguiente afirmación: «¡Quisiera haber muerto antes que ver estos bailes de perdición!», aunque «luego, cuando el baile empezó, «pareció claudicar un poco; ¿Ve usted esa moza? Es mi nieta. Baila mejor
que ninguna, y el tango, o como le llamen, ¿sabe usted?».

A pesar de estas aseveraciones de la presencia de acordeones y tangos en Corporales el reportaje
no se ve acompañado de ninguna imagen de tangos ni de acordeones, y sin embargo, está
ilustrado con fotos de varios gaiteiros y jotas. Por último, para contextualizar la publicación, la
revista Estampa, de tirada semanal, salió por primera vez el 3 de enero de 1928. Estética, atractiva
y popular, constituyó una auténtica innovación por su apoyo a la presencia de la mujer en la
sociedad española, su inicial ausencia de ideología y el abundante material gráfico, en la línea de
otras revistas europeas contemporáneas como la francesa Vu. Nacida bajo el yugo de la censura
previa de la dictadura de Primo de Rivera, tras diez años de existencia, desapareció en 1938, en
plena Guerra Civil española.

Anuncio de Ford en el número de noviembre de la la revista Estampa, en el que aparece el reportaje de Corporales.

Anuncio de Ford en el número de noviembre de la la revista Estampa, en el que aparece el reportaje de Corporales.

En la edición del 26 de noviembre de 1932, en el que aparece el reportaje de Corporales, dedica su portada al descendiente del zar ruso, que según destaca no había muerto sino que se había recluido en un monasterio en Córdoba. También informa de la reforma agraria en Galicia o de unos alemanes que se vestían de pieles rojas en las afueras de Berlín. Lo mismo incluye noticias de fútbol, de
violinistas que de golpes de estado, y contenía grandes anuncios de Varon Dandy, de Ford o de pastillas para la tos del doctor Andreu por una peseta. No descuidaba las páginas destinadas a la mujer, con vestidos, anuncios de perfumes, moda. Ese número, justo después de una página dedicada a la jornada electoral en Barcelona, destinaba dos a la citada información que llevaba por
título un pueblo argentino en las montañas de León.

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